⚽ Deportes

“El sol de Australia no es broma”: la imagen que volvió a encender la alerta sobre el cáncer de piel

Una foto publicada por la tenista mexicana Renata Zarazúa después de un partido en Australia volvió a poner sobre la mesa un riesgo que en ese país se toma muy en serio: la exposición al sol puede ser peligrosa, incluso cuando no hace calor. En la imagen se ven con claridad las marcas de quemaduras en su espalda tras varias horas de juego al aire libre. El mensaje fue directo y sin dramatismos: el sol australiano no es algo menor.

El episodio ocurrió durante un torneo previo al Abierto de Australia, uno de los eventos más importantes del calendario del tenis mundial. Aunque la temperatura rondaba los 22 grados, el índice de radiación ultravioleta era muy alto, una combinación habitual en esa región y que suele engañar tanto a locales como a visitantes. No es necesario un día sofocante para que el sol cause daño.

Australia lidera desde hace años las estadísticas mundiales de cáncer de piel, especialmente de melanoma, el tipo más agresivo. Las cifras son elocuentes: el país registra varias veces más casos que el promedio global. Los especialistas explican este fenómeno por una mezcla de factores: alta radiación solar, gran proporción de población de piel clara y hábitos de exposición al sol que durante décadas no estuvieron acompañados de una cultura fuerte de protección.

El caso de Zarazúa llamó la atención porque se trata de una deportista profesional, acostumbrada al cuidado físico y a competir en condiciones exigentes. Aun así, el sol logró pasar factura. Su publicación generó miles de comentarios y reacciones, muchas de ellas recordando que en Australia el uso de protector solar, ropa adecuada y pausas a la sombra no son una recomendación opcional, sino una necesidad cotidiana.

Las autoridades sanitarias australianas insisten desde hace años en un mensaje simple: protegerse del sol no depende solo del calor, sino del nivel de radiación. Usar protector solar de alto factor, reaplicarlo con frecuencia, cubrir la piel y evitar las horas de mayor exposición puede marcar la diferencia entre una simple quemadura y un daño acumulativo que, con el tiempo, derive en una enfermedad grave.

La imagen de la tenista mexicana funciona así como un recordatorio potente y visual. No solo para quienes viajan a Australia o practican deporte al aire libre, sino para cualquiera que tienda a subestimar el sol. Porque, como dejó claro esa foto, el sol no siempre avisa… y cuando lo hace, a veces ya es tarde.

Fuente: BBC Mundo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *