Guatemala, violencia y poder: qué revela la reciente ola de ataques de la pandilla Barrio 18
La reciente ola de violencia en Guatemala volvió a poner en primer plano la lucha de poder entre el Estado y las pandillas, en particular con la mara Barrio 18. Según un análisis de BBC Mundo, los ataques no fueron hechos aislados, sino una ofensiva coordinada que expuso las tensiones políticas, carcelarias y de seguridad que atraviesa el país.
En cuestión de horas, presos vinculados a Barrio 18 tomaron el control de varias cárceles, retuvieron a funcionarios penitenciarios y, en paralelo, se registraron ataques armados contra fuerzas de seguridad, que dejaron policías muertos y heridos. Para el gobierno, se trató de un intento deliberado de desestabilización, vinculado al traslado de líderes de la pandilla a cárceles de máxima seguridad y al endurecimiento de las condiciones de reclusión.
BBC Mundo señala que la crisis también tuvo un componente político: durante los disturbios circuló un video grabado desde prisión que llamaba a un golpe de Estado, hecho que las autoridades atribuyen a maniobras financiadas por la pandilla para generar caos y debilitar al gobierno de Bernardo Arévalo.
La respuesta oficial fue decretar estado de sitio, reforzar la presencia militar y cerrar centros educativos de forma preventiva. Mientras tanto, la oposición cuestiona la capacidad del Ejecutivo para controlar a las maras, en un país donde la violencia criminal es un problema estructural desde hace décadas.
Más allá del impacto inmediato, esta ofensiva deja al descubierto una realidad incómoda: las pandillas siguen teniendo capacidad de organización, control territorial e influencia política, mientras gran parte de la población queda atrapada entre el miedo, la inseguridad y la falta de respuestas de fondo.
Fuente: BBC Mundo
